Parte 1 : Los 4000 del Monte Rosa

Para esta primera parte de mi travesía de los Alpes occidentales la idea era de atravesar el macizo del Monte Rosa en forma de anillo desde Zermatt, pasando por las cumbres. Casi como el tradicional “tour espagueti” pero en versión deportiva, mas picante, a la que nosotros nombramos el “Spicy noodle tour” y nos hará pasar 5 días en las montañas, entre las cuales 4 iban de 3800 a 4634 m.

Capture d’écran 2018-06-28 à 12.05.37.png

20/06/2018, Primer día : Zermatt 1600m – Cabaña del Monte Rosa 2882m

Desnivel positivo : 1700m – Distancia : 16 km – Donaciones para MSF : 50€

Después de haber dejado la camioneta a Randa, tomamos en tren para subir a Zermatt, donde comienza nuestra aventura.

Malgré le matos pour faire la popote et le duvet pour les 3 bivouacs prévus pendant ces 5 jours, nous avons fait le choix de prendre nos petits sacs de 28L (Blue Ice Warthog 28) pour être plus à l’aise pour grimper.

A pesar del material para hacer la comida y el bolso de dormir para los 3 vivac previstos en los 5 días, decidimos usar nuestras mochilas pequeñas de 28 l (Blue Ice Warthog 38) para más comodidad durante nuestras ascensiones.

Capture d’écran 2018-06-28 à 12.51.31.png

Eso quiere decir que tuvimos que echarle cabeza al asunto para lograr hacer caber todo nuestro equipo; nos tocó encontrar ideas originales y trucos varios para poder colgar por fuera lo que no cabía adentro. El bolso de los crampones estaba lleno de barras de cereales (¡fuera de los crampones, claro está!) y amarrado por fuera con una cuerda. Bolsillos de los pantalones repletos, chaqueta amarrada a la cintura… ¡Una elegancia! No era lo más estético del mundo, pero era práctico para nosotros: ¡por lo menos el 5° día nos sentiremos livianos y móviles! Como diría Steph, ¡no veo la hora de comer para aligerarnos!

¡En fin ! Después de tantos meses de preparativos, ¡nos sentimos entusiasmados como niños el día de Navidad! Fuera de eso, las previsiones meteorológicas anuncian un tiempo estable todos los días siguientes. Solo nos falta recalentar los muslos y las piernas y empezar a subir por esas montañas que ahora se presentan a nuestra vista.

Steph me acompaña hasta la iglesia de Zermatt, el punto de salida que elijimos para nuestra expedición. Son las 7 de la mañana. Le dejo mi mochila, cojo mis bastones, una botella de agua, y empiezo a caminar.

img_7401

Me encontraré con él en la estación de Rotenboden, él subirà en el tren con todo el material. Tenemos cita a las 10 de la mañana. Estamos empezando, es temprano. Yo todavía no soy muy matutina, y estoy pensando que voy a subir tranquilamente esos 1200 m de desnivel. Finalmente llego arriba a las 9:20. Durante la subida el paisaje es increíble. Observo poco a poco todas esas cumbres que he previsto subir en las próximas semanas: Cervino, Ober Gabelhorn, Diente Blanco, Dufour, Lyskamm, Breithorn, etc.

img_7419

img_7425

Me parece mentiras ver que, ¡listo, ya llegué! Y que ¡seré capaz de subir a todas esas cumbres! Pero como me lo han dicho últimamente, cuando los objetivos son fáciles de alcanzar, a menudo tienen menos interés.

Steph llega en tren, a la moda de un sherpa, con una mochila en la espalda y otra en los hombros.

¡Adelante ! Es la salida hacia la cabaña del Monte Rosa.

Seguimos por la orilla derecha del glaciar durante un rato largo. El terreno es plano, y aprovechamos del paisaje y del sol que ya calienta bastante. Luego bajamos por unas escalas antes de llegar al glaciar Gornergletscher, que atravesamos para pasar por el Grenzgletscher, que tenemos de subir hasta llegar a una morrena por la que caminaremos hasta llegar al refugio. Después de 1700 m aproximadamente de desnivel positivo y 16 km para mí, son las 13:45 y ¡al fin llegamos! Estamos a 2880 m de altura sobre el nivel del mar y hace calor. ¡El sol está muy fuerte!

img_7454

Nos instalamos en el abrigo de invierno del refugio que aún no ha abierto. Solo estamos nosotros dos y no hay nadie a la vista. ¡Creo que puedo decir que era extraordinario! Bueno, ahora nos toca hacer agua, hidratarnos y dormir. ¡Mañana será un día muy largo!

Esta noche, en el menú de la cena, gastronomía de alto nivel: sopa en polvo y liofilizada. Mmm, ¡qué delicia! ¡Esperamos con ansias el desayuno! Jajaja !

Hacia las 20 :30 nos acostamos. No será posible aprovechar para ver el atardecer en ésta fecha – mitad de junio- . ¡Nos tenemos que levantar a la 1 de la mañana! No será fácil!

21/06/2018, Segundo día : Cabaña del Monte Rosa 2882m – Refugio Margharita 4556m

Desnivel positivo: 2200 m (acumulado: 3900) – Distancia : 8 km (acumulados = 24 km) – Total de donaciones para MSF : 290€.

Cumbres > 4000 m : 3 (Punta Dufour 4634m, Punta Zumstein 4563m, Punta Gnifetti 4554m)

El despertador suena a la 1 de la mañana luego de una noche muy corta. Confortable y caliente, pero ¡demasiado corta! Desayuno con copos de avena, que no es que me apetezcan mucho, pero me toca comérmelos para poder afrontar el día que nos espera.

Salida a las 2 AM, dirección Punta Dufour, la más alta de las cumbres suizas, que culmina a 4634 m

No hace frío en esta noche, inclusive ayer hizo calor. La congelación nocturna no fue buena. En la primera pendiente subimos con un buen ritmo a pesar de una nieve muy blanda. Cuando pasamos sobre el glaciar encontramos una nieve con una capa dura de pocos centímetros y sin ninguna huella. Por consiguiente, nos tocó ir más despacio puesto que nos toca enfrentar esa nieve virgen hundiéndonos hasta la rodilla a casa paso. Sobretodo yo. Yo debo pesar más que Steph. Hacia los 3500m empiezo a quejarme: « ¡estoy harta de hundirme a cada paso, estoy desperdiciando mi energía, para nada! » Pero bueno, rápidamente llego a la conclusión que seguir quejándome también me hace desperdiciar energía, y por poca cosa. Entonces me decía: “Cat, mientras más subas más frío va a hacer y mejor será la calidad de la nieve. No te quejes, aún es solo el principio de la aventura”. Y efectivamente, un poco más arriba la nieve ¡al fin resiste el peso de nuestros cuerpos! Pero al mismo tiempo empezamos a sentir la altura. Caminamos más o menos en un modo de autómata, con ganas de dormir el uno después del otro.

Afortunadamente la madrugada llega y el panorama es absolutamente extraordinario: luces rosadas y naranja nos iluminan las cumbres míticas del Valais suizo. Francamente, nos parece estar en un sueño.

Seguimos avanzando y hacia los 4250m al fin nos llegan los rayos del sol. Un calorcito que nos cae muy bien y nos llena de placer. Aprovechamos para hacer una pausa para comer pan y queso “abondance” que nos cae de perlas; les sacamos mucho placer. Luego de ésta pausa atacamos la parte más pendiente hasta llegar a la arista occidental.

Desde los 4550m observo el altímetro de mi reloj periódicamente. Todavía 80 m, 70, 50, 30 y al fin : ¡la cumbre ! ¡Genial!

Miramos entonces la arista sud-oriental por donde teníamos previsto bajar. Y, ¡oh sorpresa! Está llena de nieve y no se parece a las fotos que habíamos visto. No nos la imaginábamos así. Cada cornisa está repleta de nieve lo cual las vuelve instables y muchas partes de la arista son… digamos… aéreas. Entonces decidimos no tardar mucho en la cumbre y seguimos inmediatamente y nos concentramos. Yo reprimo mis angustias lo más lejos que puedo. Amarro todo lo que puedo y avanzo lentamente y con prudencia. De todas maneras, ya que estamos aquí, no vamos a retroceder.

Más o menos en la mitad de la arista, vemos que tenemos 3 opciones: (1) bajar en ràpel para volver del lado del paso Sattel y bajar a la cabaña del Monte Rosa (lo cual implica volver a subir el glaciar al día siguiente). (2) Bajar el Grenzgletscher para darle la vuelta a la punta Zumstein y luego subir todavía unos 600m de desnivel hasta llegar al refugio Margherita o (3) Seguir el itinerario previsto ir etapa por etapa poniendo mucho cuidado a cada paso. Sin muchas dudas decidimos seguir la tercera opción. Una vez que llegamos al paso Genzattel hacemos una pausa. Son más o menos la 1 pm y ya yace 11 horas que salimos; ¡tengo un hambre de lobo, es una locura! Sin embargo, mejor no tardar mucho. Todavía tenemos mucho camino que recorrer, el cielo empieza a cubrirse, la nieve no está muy buena y tenemos que seguir haciendo nuestras propias huellas. Entonces atacamos tranquilamente la arista Norte – Noroeste de la Punta Zumstein, hasta la cumbre.

Y una vez arriba, ¡yupi!: huellas. Era la primera vez que veíamos en todo este largo día. Inmediatamente empezamos a descender hacia el paso Gnifetti y la subida hacia la Punta Gnifetti donde está como colgado el refugio Margherita, el más alto de Europa. Pensábamos que el refugio iba a estar cerrado y no. Los administradores estaban preparando su apertura para dos días más tarde. Y fue así como pudimos pasar la tarde al abrigo, con calorcito, comer pastas de verdad y dormir con una cobija de plumas genial. Todo eso nos alentó mucho, sobre todo que ninguno de los dos sufrimos del mal de altura. ¡Ni siquiera un dolor de cabeza!

22/06/2018, Tercer día : Refugio Margherita 4556m – Refugio Gnifetti 3647m

Desnivel positivo: 600 m (acumulado = 4500 m) – Distancia : 6,5 km (acumulada = 30,5 km) – Total de donaciones para MSF : 320 €.

Cumbres > 4000 m : 4 (Punta Parrot 4434m, Ludwisghohe 4342m, Corno Nero 4321m, Piramide Vincent 4215m)

¡El amanecer es espléndido! Hay algunas nubes que nos dan la impresión de que el cielo se está desgarrando. Las luces son rosadas, amarillas, naranja… ¡Es algo increíble! Por otro lado se levantó un viento del norte helado, glacial. ¡Hoy no vamos a tener calor! Nos ponemos todas las capas de ropa que podemos. Por lo menos no ocupará espacio en las mochilas. Salimos para bajar hacia el refugio Gifetti pasando por los “pequeños 4000”. Tomamos éste día como una jornada de recuperación activa antes de atravesar el Lyskamm, previsto para el día siguiente.

Aprovechamos también para pasar por una cumbre que no es «oficial» (fuera de la lista de las 82 cumbres de más de 4000 m de los Alpes) : el Balmenhorn, donde se encuentra una réplica miniatura del Cristo de Rio de Janeiro.

Este día relativamente fácil, nos anima. Cruzamos solo otra cordada en la Pirámide Vincent. Hasta ese entonces no nos habíamos encontrado con nadie en las montañas.

Llegamos a Gnifetti hacia las 9h45. El refugio es inmenso (hasta 180 personas). De repente eso nos vuelve a conectar con el mundo real.

Por primera vez en tres días nos tomamos un café, bajo el sol, abrigados del viento. ¡Un éxtasis! A mediodía pudimos comer pastas calientes, no liofilizadas. Mmmm, qué delicia! Qué contraste con los dos pedazos de queso y las rebanadas de jamón serrano que hemos comido hasta ahora. Aprovechamos, porque al día siguiente por la tarde, tenemos planeado pasar la noche en el vivac Rossi Volante, y obviamente, será muy distinto.

Durante la cena, hablamos con un guía italiano y sus clientes. Steph y yo llevamos unas camisetas de MSF ; como no son muy comunes, eso interpela. El objetivo del proyecto también es de presentar las acciones de MSF en el mundo, y hablar de las diferentes crisis humanitarias actuales y pasada. Con ellos hablamos de la crisis de los inmigrantes, del Acquarius y de mis misiones pasadas en el terreno con MSF. Un súper momento a 3647m y sin crampones.

23/06/2018, Cuarto día : Refugio Gnifetti 3647m – Vivac Rossi Volante 3700m

Desnivel positivo : 1600 m (acumulado = 6100m) – Distancia : 11,5 km (acumulada = 42km) – Total de donaciones para MSF : 530€

Cumbres > 4000m : 4 (Lyskamm oriental 4533m, Lyskamm occidental 4479m, Punta Felik 4066m, Castor 4223m)

La meta del día es de atravesar el Lyskamm y de llegar al vivac Rossi Volante, lo cual nos permitirá atravesar los Breithorns al día siguiente.

Después de una noche muy corta, me refiero a que mi vecino de dormitorio de roncaba como un cerdo, nos despertamos a las 3 de la mañana para salir a las 4. Apenas salimos del dormitorio se oía el ventarrón, como la víspera. A penas nos habíamos despertado ya sabíamos que nos haría frío. Por consiguiente, como en la víspera, nos pusimos todas las capas de ropa que llevábamos y salimos tranquilamente con la linterna frontal, paso a paso. En dos horas llegamos al pie de la arista. Tal como lo deseábamos, ésta vez respetamos el tiempo que habíamos previsto. ¡Yupi! Creo que nos estamos empezando a aclimatar y se nota la diferencia en los esfuerzos.

Una vez más, el amanecer nos deja sin voz, de la belleza que es.

Una cordada nos precede de unos 15 minutos más o menos; ¡perfecto! Nos harán las huellas donde habrá desaparecido.

Empezamos a subir, con buena regularidad, sin parar, esta arista de nieve afilada y espléndida hasta la cumbre Oriental. Fuerte emoción cuando llegamos a la cumbre por primera vez para mí, como para Steph. Estamos bajo el sol, sin una nube, pero con un ventarrón impresionante.

Helados, pero sonrientes, no paramos y seguimos hasta la cumbre Occidental. De ahí volvemos la mirada y tomamos el tiempo de ver el camino recorrido estos 4 días. Parece si cerca, pero tan lejos al mismo tiempo… Difícil de describir lo que sentimos.

Las donaciones para MSF recibidas durante la noche y en la mañana me animaron muchísimo; ¡tengo las pilas llenas hoy !

¡Adelante! Antes de congelarnos empezamos a descender hacia la Punta Felik con una pendiente tan fuerte que, lo digo desde ya, me hacía enterrar las uñas de los dedos de los pies. Le decía a Steph que me hacían falta mis esquíes. Y él me responde: “pues viendo la calidad de la nieve y la pendiente, mejor ir andando. Porque en esquí, si te calles aquí, llegas hasta muy abajo…” O sea, te das una caída tan brutal que te puedes matar de un tiro.” Mmmm si. ¡Es cierto! Y de pronto se me olvida que me duelen los pies.

Después de la Punta Felik seguimos inmediatamente hacia la ascensión del Castor. Hace menos de un año estaba aquí con dos amigos belgas. ¡Qué recuerdos!

Ya cerca del alto Zwillingsjoch, entre Castor et Pollux, nos preguntábamos si subiríamos a Pollux. Ya habíamos subido más o menos 1500 m de desnivel, y al día siguiente teníamos otra travesía. Finalmente decidimos no subir e ir directamente al vivac. Vivac que buscamos atentamente, pero ¡es como buscar una aguja en un pajar! Fue cuando llegamos a un promontorio rocoso sobre el cual se encuentra, que al fin lo vimos.

Lo único que nos falta entonces es escalarlo para merecernos el fin del salchichón y el pedazo de queso comté que nos queda.

En el vivac ya hay 4 personas y a pesar del desorden general, nos instalamos; pasamos la tarde de descanso derritiendo nieve para tener agua líquida.

Estoy súper feliz, al fin pudimos respetar el timing que nos habíamos impuesto.

24/06/2018, Quinto día : Vivac Rossi Volante 3700 m – Atravezada por completo de los Breithorns

Desnivel positivo: 800m (acumulado = 6900m) – Distancia : 8 km (acumulada = 50km) – Total de las donaciones para MSF : 756€

Cumbres > 4000m: 5 (Roccia Nera 4073m, Gendarme del Breithorn 4106m, Breithorn Este 4138m, Breithorn Central 4156m, Breithorn Oeste 4164m)

Luego de una noche fresca pero no desagradable, nos despertamos hacia las 5 AM para tomar desayuno. ¡Fue muy difícil salir del bolso de dormir! Sobre todo cuando veo el vapor que se forma cuando expiro !

Entonces nos damos prisa, como algo rápidamente, tomamos los equipos y ¡adelante! ¡Nos vamos!

Como ya estamos en la parte superior del promontorio en camino hacia la Roccia Nera, empezamos directamente por una pendiente bastante fuerte. No nos podemos calentar todavía soñolientos en un glaciar esta mañana. Me cuesta caminar. Siento mis piernas pesadas. Pero una vez en la primera cumbre me siento mucho mejor.

Seguimos la arista de nieve poniendo mucho cuidado en no pasar por encima de la cornisa de nieve a nuestra derecha. Llegamos fácilmente al Gendarme del Breithorn. Una vez ahí, nos preparamos a lanzar los lazos para rapel. Como decidimos tomar solo 30 m de cuerda, utilizamos un equipo nuevo de la casa Beal, el escaper. Es la primera vez que lo usamos. Yo empiezo y bajo 25 m, luego lo hace Steph y me alcanza.

Y en ese momento, suspenso. Tenemos que halar la cuerda para desbloquear el escaper, para recuperar todo y poder seguir. Siempre hay un momento de suspenso cuando haces un rapel, porque rezas para que la cuerda no se enrede en una rendija de la roca o algo por el estilo. En pocos segundos sabremos cómo la vamos. Y ¡preciso! La cuerda está atrapada en una rendija en lo alto. ¡La maldición! Ya nos imaginábamos que usar un equipo nuevo necesitaría algo de entrenamiento. Finalmente, después de más de 20 minutos de esfuerzos la cuerda se suelta de la roca y todo llega a nuestros pies.

Perdimos tiempo y el mar de nubes que cubría el valle, sube cada vez más.

Tomamos la dirección de la cumbre Este, nos toca otro rapel, que, esta vez, funciona perfectamente.

Nos acercamos del pilar rocoso del Breithorn central. Como nos lo imaginábamos, todavía hay mucha nieve por aquí también. Entonces, seguro, nos va a tocar toda la ascensión con crampones. Ascensión magnifica, en éste terreno mixto.

Llegamos a la cumbre central rodeados de nubes.

De ahí distinguimos bien la arista que tenemos que seguir para alcanzar la cumbre Oeste, y nada más. Tal vez tenemos entre 20 y 30 m de visibilidad.

¡Arriba del Breithorn Oeste estamos súper felices!

Decimosexta cumbre de más de 4000 m en 5 días y 6900 m de desnivel, y todo únicamente con el esfuerzo de nuestros cuerpos.

Se va a la montaña también para momentos como ese. Donde realizamos que somos capaces de realizar cosas que no nos imaginábamos que seríamos capaces de hacer. Empujar nuestros límites, reforzar nuestra resistencia y compartir todo esto con un compañero de cordada super genial, francamente, es algo extraordinario.

%d blogueurs aiment cette page :
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close